Episodio 5
El jardín de las mariposas brillantes
- Bondad
- Descubrimiento
- Animales

El video está en inglés. Abajo encontrarás el cuento completo en español para leerlo en voz alta.
Sobre este episodio
El Camino Arcoíris se abre a un jardín donde cada mariposa brilla como un pequeño farolito… menos una. Una mariposita perdió su brillo y le da demasiada pena unirse a las demás.
Con paciencia y palabras amables, Ben y Sophie la ayudan a descubrir que su brillo nunca se había ido. Una historia relajante sobre la confianza en uno mismo, el ánimo y ser tal como eres.
Enseñanza y tema
Ánimo y confianza en uno mismo
La mariposita no necesita que la arreglen: necesita ánimo. Es una forma cálida de hablar con los niños sobre las palabras amables, la timidez y cómo cada quien brilla a su manera.
Preguntas para platicar juntos
Elijan una o dos después de verlo: no hay respuestas incorrectas.
- ¿Por qué estaba triste la mariposita?
- ¿Qué palabras amables le dijeron Ben y Sophie?
- ¿Qué ayudó a que volviera el brillo de la mariposa?
- ¿Alguna vez te has sentido tímido? ¿Qué te ayuda a sentirte valiente?
- ¿Qué te hace brillar a ti? ¿Qué hace brillar a tus amigos?
Cuento para leer en voz alta
El jardín de las mariposas brillantes
Para que un adulto lo lea en voz alta, en unos 4 minutos. Hagan una pausa en cada parte y pregunten: “¿Qué crees que pasa después?”.
El Camino Arcoíris se enroscó por una puerta hecha de flores y entró al jardín más hermoso que Ben y Sophie hubieran visto jamás.
Había mariposas revoloteando por todas partes, ¡y cada una brillaba! Rosa y dorado, azul y verde, como farolitos bailando en el aire.
Una mariposita
Pero debajo de una hoja de margarita, Sophie vio a una mariposita que no brillaba nada. Estaba muy quieta, con las alas bien cerradas.
—Hola —susurró Sophie—. ¿Por qué te escondes?
—Perdí mi brillo —dijo la mariposita—. Todas las demás brillan muchísimo. Creo que yo no puedo.
Palabras amables
Ben se sentó junto a la margarita. —Cuando me da pena, siento cosquillas nerviosas en la pancita —dijo—. ¿Así te sientes tú?
La mariposita asintió.
—¿Sabes qué? —dijo Sophie—. Nos parece que tus alas son preciosas. Y fuiste muy valiente al contarnos cómo te sientes.
Bunny dio un saltito suave para animarla. Puppy hizo un tierno “guau”. Duckling hizo el cuac más bajito que pudo.
Un brillo desde adentro
La mariposita abrió sus alas poco a poco. Y ahí, justo en las puntitas, había un destello de luz suave y cálida.
—¡Miren! —dijo Ben—. Siempre estuvo ahí.
Con cada palabra amable, su brillo creció más y más, hasta que se elevó y bailó con todas las demás mariposas, brillando con sus propios colores.
Y sobre el jardín, el Camino Arcoíris siguió destellando, listo para la próxima aventura.
Fin… ¡por ahora!


